La violencia, inseguridad e impunidad causan estragos en México

Al presentarse en Durango el libro El Desafío de Enrique Peña Nieto, los autores José Antonio Ortega Sánchez Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A.C. y el empresario Eduardo García Valseca víctima de secuestro, hicieron un recuento de la situación que guarda el país en el tema de la violencia, inseguridad e impunidad, esta última como la causante principal del caos que se vivió en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, pero que sigue causando estragos en México.

En este tema “tan grave”, Enrique Peña Nieto tiene el desafío de combatir la violencia y la inseguridad, porque los secuestros en sus nueve meses de gobierno se han incrementado en un 27 por ciento y si de verdad quiere hacerlo debe empezar por los Estados gobernados por el PRI, donde la violencia se recrudeció en el sexenio pasado, como Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua, Veracruz, Tabasco, Sinaloa, Quintana Roo, es ahí donde más creció el homicidio, robo con violencia y secuestro.

Ortega afirmó que el desastre de la inseguridad en México no es obra de la causalidad sino de su clase política, cuya herencia de Felipe Calderón es de un crecimiento del 123 por ciento de homicidios dolosos, 414 por ciento de homicidios atribuibles al crimen organizado.

En su sexenio hubo 249 por ciento más de secuestros, 91 por ciento más de extorsiones y 51 por ciento más de robos con violencia, esa es la realidad que enfrenta el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto, iniciada con 800 mil órdenes de aprehensión sin cumplimentar en el país.

Hace unas semanas el presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, A.C., le entregó al procurador de la República, Jesús Murillo Karam el rezago por Estado en órdenes de aprehensión y le pidió que si quería contribuir a bajar la violencia, tendría que acudir a la Conferencia Nacional de Gobernadores para comprometer a sus colegas, los procuradores de los Estados, para pedirles lo que es su obligación, que los gobernadores abatan ese rezago para percibir una baja en los delitos de secuestros, extorsiones, derecho de piso, homicidios dolosos.

El presidente antes de tomar posesión ofreció bajar a la mitad los secuestros, extorsiones y homicidios, pero lejos de ello se han incrementado. Se da cuenta puntual de lo ocurrido desde enero del 2013 en Lerdo y Gómez Palacio, en que 158 policías y 2 mandos policiacos fueron aprehendidos por nexos con grupos criminales.

Desde la voz de un secuestrado, Eduardo García Valseca quien estuvo en cautiverio por 7 meses en Guanajuato, autor del libro, detalló que la solución del problema no son más leyes, sino las autoridades y el gobierno que las hagan valer, la opción es crear conciencia por parte de la sociedad civil, que ellos presionen a la autoridad, porque los mexicanos no se merecen este México ni esta realidad.

La responsabilidad del ex presidente Felipe Calderón, fue una política contradictoria porque toleraba la matanza entre criminales en lugar de frenarlo, no perseguir por igual a las organizaciones criminales, sólo a los zetas, del golfo y no al de Sinaloa.

Toleró a algunos gobernantes ligados al crimen organizado, encubrió autoridades federales anteriores ligadas con grupos criminales, fue incapaz de frenar secuestro, extorsión e impunidad, autorizó medidas indiscriminadas violatorias de derechos humanos y toleró a funcionarios coludidos.