La violencia es el mal que aflige a América Latina

El ambiente festivo porque serán los primeros anfitriones suramericanos de los Juegos Olímpicos,  tan solo les duró dos semanas a los brasileños. La ola de violencia desatada el fin de semana  pasado en Río de Janeiro empañó la imagen de esperanza y orgullo de los cariocas y desempolvó la preocupación por el recrudecimiento de la violencia en América Latina.

Con la muerte de 33 personas, los extenuantes operativos que protagonizan desde entonces cerca de dos mil agentes en diez favelas y el derribo de los delincuentes de un helicóptero militar, se puso en tela de juicio la capacidad del Gobierno para mantener segura la sede olímpica del 2016.

Marcos Rolim, profesor de Derechos Humanos de la Universidad Metodista en Puerto Alegre (Brasil), explicó que los acontecimientos recientes eran otra página más de la sangrienta disputa entre bandas rivales por el control del tráfico de drogas en el país, que, a pesar del último repunte de violencia, ha registrado una mejoría en  cuestión de seguridad desde el 2004 bajando la tasa dehomicidios a 25 por cada 100 mil habitantes.

Sin embargo, esto no es del todo positivo, aclaró el analista, porque hay dos grandes lunares: las milicias, “que son grupos paramilitares formados casi siempre por ex policías”, y la mala reputación de los agentes que están entre los más violentos del mundo. Solo este año, señaló Rolim, “la policía del Estado de Río de Janeiro ha matado más de 1.600 personas” y con su reciente incursión en las favelas aumentan “el potencial mortal del conflicto”.

Países que rompen récord

Pero Brasil no fue el único que prendió las alarmas está semana. El miércoles, México alcanzó la deshonrosa cifra de 6.018 homicidios atribuidos al crimen organizado en lo que va corrido del año, según recuento del diario El Universal, de los que 2.005 fueron perpetuados en Ciudad Juárez.

Las autoridades atribuyen el vertiginoso incremento de la violencia en Ciudad Juárez, fronteriza   con E.U., a la lucha que libran el cartel de Sinaloa y el cartel de Juárez por el control de las rutas para el tráfico de drogas.

José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal de México, es pesimista frente a esta situación y calcula que está guerra dejará a finales de este año ocho mil víctimas mortales en todo el territorio nacional.

Pero México no solo rompe el récord de homicidios sino que el año pasado “por primera vez en 39 años desde que sufrimos el flagelo del secuestro, rebasamos los mil casos” y este año amenaza con subir de 1.128 a 1.300, puntualizó Ortega. En lo que va de 2009, 123 de estos secuestros se han registrado en Ciudad Juárez. No en vano fue considerada en agosto por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal de México (CCSPJP), la urbe más peligrosa del mundo con una tasa de 130 homicidios por cada 100 mil habitantes.

La segunda en este listado, que ubica en la octava posición a Medellín, es Caracas, con una tasa de 96 por cada 100 mil habitantes. Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia, argumentó que en el país han aumentado los crímenes violentos considerablemente.

Mientras hace 10 años se cometieron en Venezuela  4.550 homicidios, el año pasado, según la cifra más conservadora, ocurrieron 14.589, explicó el sociólogo, lo que elevó la tasa de homicidios a 52 por cada 100mil habitantes.

En ese mismo período, Colombia bajó de 65 a 35, dijo el analista, aunque la tasa oficial en el país  es de 33. “Ahora vemos a Venezuela más violenta que Colombia en términos de homicidios, lo cual es único en la historia”, añadió Briceño. El sociólogo adjudica el deterioro de la seguridad a la impunidad y la decisión del gobierno de no actuar, “lo que crea un ambiente que propicia la violencia, no la política sino la delincuencial”.

Briceño explicó que en este momento en la región los países más violentos son Venezuela, El Salvador y Honduras, seguidos de un grupo formado por Colombia, México y Brasil. Los menos violentos son Argentina, Chile, Uruguay y Costa Rica.

El Salvador sigue figurando como una de las naciones más violentas del hemisferio. En el ranking de CCSPJP su capital está en el séptimo lugar. Y, según las proyecciones, podría unirse a la lista de los que batirán récord. Este mes se advirtió que podría cerrar el año con más de cuatro mil asesinatos, alcanzando una tasa de 77 crímenes por cada 100 mil habitantes.