Los robos en la capital de Querétaro se duplicaron en los últimos tres años al pasar de 4 mil 524 casos de enero a junio de 2014 a 8 mil 50 este año, de acuerdo con cifras oficiales.

El robo ha crecido en prácticamente todas sus modalidades: a casa habitación, a negocios, a transeúntes, a transportistas y de vehículos, con y sin violencia.

Apenas el pasado miércoles, se desató una balacera en el centro comercial Antea, en el área de Juriquilla, luego de que un grupo de cuatro hombres armados intentó asaltar la joyería EMWA, un local frente a El Palacio de Hierro. Los clientes tuvieron que refugiarse en tiendas ante el intercambio de balazos.

Un guardia de seguridad resultó herido de bala al frustrar el atraco, de acuerdo con el Secretario de Seguridad Pública Municipal de Querétaro (SSPMQ), Juan Luis Ferrusca.

Aunque Querétaro tiene una tasa de homicidios menor a la media nacional, los asesinatos también van en aumento: en el primer semestre de 2014, se iniciaron 16 averiguaciones previas por este delito, mientras que entre enero y junio de este año fueron 30 sólo en el Municipio de Santiago de Querétaro.

Algunos crímenes han impactado por el nivel de violencia alcanzado. El 9 de julio, un empresario michoacano y tres de sus escoltas fueron acribillados de más 30 balazos por un grupo de hombres armados en el restaurante La Porfiria, en el Municipio de El Marqués, en la zona conurbada de Querétaro, a unos metros de la carretera México-Querétaro.

Junto con los delitos, la percepción de inseguridad ha aumentado en la ciudad, según las encuestas de Seguridad Pública Urbana del Inegi.

En el último informe, un 60.3 por ciento de la población consideró que vivir en Querétaro es inseguro, casi tres puntos porcentuales más que en marzo pasado.

En este sentido, apenas una minoría (27 por ciento) dijo confiar en las autoridades de la ciudad, en este caso en el Alcalde Marcos Aguilar, para resolver los problemas.

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