En la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como Presidente de México de 2012 a 2018 y en el traspaso de poderes el 1 de diciembre 2012 predominó un ambiente de civilidad –excepto unas protestas organizadas por fuerza políticas en el centro de la capital-, confianza en las instituciones democráticas y en la buena voluntad y capacidad del nuevo gobierno de construir un México más próspero y seguro.

A cuatro semanas de finalizar el sexenio de 2006 – 2012 del Presidente Felipe Calderón Hinojosa hay por primera vez ciertos indicios de que la violencia está disminuyendo, de una leve mejoría de la situación de inseguridad y de esperanzas de que la estrategia del gobierno saliente repercuta a corto plazo en las actividades de los narco-cárteles y sus organizaciones criminales.

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