4 de junio de 2020


De que México sea el epicentro mundial de la violencia, la única “debilidad estructural” es la del gobierno. 

"En memoria de todas las víctimas que perdieron la vida el año pasado, para que no haya sido en vano y sirva para que el gobierno federal rectifique y cambie su estrategia" 

(Respuesta a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana)


En respuesta a la publicación de la edición correspondiente a 2019, de nuestro estudio periódico anual “Ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo”, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del gobierno de México, intenta descalificarlo porque supuestamente presenta “tres debilidades estructurales”.

La primera supuesta “debilidad” de nuestro estudio sería la siguiente:

a) No incluye ciudades con menos de 300,000 habitantes. Esto es notorio porque puede haber ciudades muy violentas en el mundo que son descartadas sólo por tener poca población”.

El haber elegido desde 2010, cuando el estudio periódico inició, la inclusión de 50 ciudades de 300,000 o más habitantes, no es ninguna “debilidad estructural”.

Desde 2010, en el apartado de metodología se explican las razones de haber elegido ese tamaño de población. Cada ranking elige el universo sobre el que versa y mientras respete sus criterios no está en ninguna “falla”. 

Por ejemplo, Naciones Unidas presenta cada año cifras absolutas y tasas de homicidios de las capitales de los países, a pesar de que la población en cada una de ellas es muy variable. El que Naciones Unidas elija capitales no es ninguna “falla” como tampoco lo es que nosotros elijamos ciudades de determinada magnitud demográfica.

Si la Secretaría supone que de haberse elegido ciudades con menos habitantes México habría salido mejor librado en el ranking, se equivoca. Aplica aquí el dicho de: cuidado con lo que deseas.

Si hubiéramos incluido ciudades de 100 mil o más habitantes, en el ranking, además de las que figuran habrían estado cuando menos las siguientes de México:

De ese modo y considerando que habría que incluir ciudades de otros países como Brasil, Colombia, El Salvador o Sudáfrica, en el ranking en lugar de que hubieran figurado 19 de México habrían figurado más de 30.

La segunda supuesta “debilidad” de nuestro estudio según la Secretaría es:

b) No incluye ciudades de países en conflicto (ejemplo: Siria, Afganistán, Sudán o Yemen). Esto es relevante en la medida en que las conclusiones a que llega el estudio son parciales”. 

No, señores de la Secretaría, nuestras conclusiones no son “parciales”. El criterio de la Organización Mundial de la Salud respecto a que las muertes en los conflictos bélicos son eso y no pueden mezclarse con las cuentas sobre homicidios dolosos, es el criterio que nosotros respetamos. Ese es el criterio universalmente aceptado, incluso hasta por la Secretaría de Salud…de México.

La tercera supuesta “debilidad” de nuestro estudio sería:

c) Para el caso de México, el estudio indica que, a falta de información por ciudad o zona metropolitana, se agregan los homicidios dolosos del municipio al cual pertenece la ciudad analizada más las cifras de los municipios conurbados. Esta agregación incrementa las cifras para cada ciudad estudiada”.

Falso. En la metodología de nuestro estudio no existe el criterio que la Secretaría le inventa para incluir datos de municipios sobre homicidios y habitantes. Para constatarlo basta con leer el documento.

De que México sea el epicentro mundial de la violencia y de que tenga la ciudad más violenta del mundo, las cinco más violentas del mundo, 6 de las 10 más violentas y 19 de las 50 más violentas, no tiene la culpa nuestra organización ni nuestro estudio. De ello la única responsabilidad recae en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y en el gobierno de México, que han fallado gravemente en su obligación constitucional de garantizar, precisamente, el derecho de los mexicanos a la seguridad y la justicia.

Y no es la única “debilidad estructural” de este gobierno, también es grave que se desvíen recursos públicos para tratar de anular el derecho a la libre expresión, como cuando este lunes 1 de junio fue saboteada nuestra conferencia de prensa para dar a conocer el estudio, mediante hackers (¿de la oficina de comunicación social de la Presidencia?, ¿de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana?, ¿de ambas?).

Esta falla es doble, porque resulta criminal desviar recursos públicos para sabotear la libre expresión y porque el sabotaje fracasó: la nota sobre el ranking 2019 está, como ha sucedido en los últimos 10 años, en toda la prensa, no sólo de México, sino del mundo entero.


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