Una buena y una pésima para Guerrero

El fin de semana le dejó una buena noticia a Guerrero, pero le dejó una pésima también.

Ángel Aguirre dejó de ser gobernador del estado, pero el problema es que el nuevo gobernador, Rogelio Ortega Martínez es un secuestrador.

Aguirre fue responsable de muchas omisiones en su gestión, la muerte de 6 estudiantes y el secuestro de otros 43 en Iguala bajo órdenes del edil de Iguala fue solo una de ellas.

Pero si Aguirre era protector de criminales como Abarca, Ortega Martínez no es mejor.

En 2001 fue cómplice de varios secuestros, y como dirigente de un grupo terrorista, se le involucra en el secuestro de Luis Ávila Marbán, padre del diputado del PRI, José Luis Ávila López.

Ortega Martínez quería ser rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, y como el secuestro de Ávila Marbán iba lento decidió solicitar un crédito, el problema es que se lo solicitó a las FARC de Colombia.

Todo esto se sabía gracias a la validez que dio la Interpol tras sus investigaciones en Colombia.

Ante la PGR y la Fiscalía Anti-Terrorista de Colombia existe una denuncia abierta desde 2009. La PGR ni siquiera lo llamó a declarar. Acento Informativo 2014.10.27

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