La narcoviolencia en la CDMX está en proceso de evolución, reforzamiento y expansión, advirtió Arturo Alvarado, doctor en Ciencia Social por El Colegio de México.

La negación pública, la colusión tolerada de policías, las nuevas formas de distribución y la negativa de autoridades capitalinas para afrontarlo son factores que favorecen el fenómeno, explicó el también experto en el tema del narcotráfico.

"El problema creció de manera muy clara durante los últimos seis años", dijo el especialista.

"Los mismos grupos que disputan el control de esa red mantienen la violencia. Hay detenciones, venganzas, homicidios ligados o no, y la relación con los policías evidencia los límites y controles".

Esto se hizo visible con los restos humanos que fueron esparcidos sobre un tramo de Insurgentes en la madrugada del domingo.

Las narcobandas también dominan la extorsión, secuestro, robos y protección en la capital, señaló Alvarado.

Mientras que el discurso oficial apostaba por la negación, la DEA reportó desde 2015 la operación en la CDMX de cuatro cárteles de presencia nacional, recordó Arturo Alvarado.

La agencia de Estados Unidos enlistaba a Los Zetas, el Cártel del Golfo, Los Caballeros Templarios y el Cártel de los Beltrán Leyva.

En marzo de 2009, el Ejército arrestó a Vicente Zambada, hijo de "El Mayo" Zambada, segundo jefe del cártel de Sinaloa.

Un mes después, Vicente Carrillo Leyva, hijo de "El señor de los Cielos", líder del cártel de Juárez, fue capturado en Lomas de Chapultepec.

En 2008, integrantes de los Beltrán Leyva fueron detenidos en Coyoacán, El Pedregal y San Ángel.

El 10 de septiembre de 2010 se detuvo a Edgar Valdez Villarreal, "La Barbie", que vendía droga y protección.

Aunque se cree que la organización más grande de tráfico de enervantes es La Unión, señala Alvarado, existen otras como Los Negros, en GAM; Ejército de Oriente, en Iztapalapa; Los Felipes, en Tláhuac y Los Patines, en la Colonia Arenal, de Venustiano Carranza.

La constante es que se trata de organizaciones cupulares que incluyen a familiares.

Las deficiencias en políticas pública, la colusión tolerada con policías y la negativa de autoridades de reconocer el problema, agrega, les permite reforzarse y expandirse.

"Han producido un deterioro en la calidad y provisión de servicio de seguridad pública", concluye el experto.

El domingo, los cuerpos desmembrados de dos hombres aparecieron en el carril del Metrobús en Insurgentes Norte con una narcomanta atribuida al grupo Anti-Unión, ligado al Cartel Jalisco Nueva Generación.

Miguel Soria González, Jefe del Estado Mayor Policial de la SSP, consideró ayer que el hecho podría ser consecuencia del homicidio de Juan Iván Arenas Reyes, "El Pulga", uno de los líderes de La Unión.

"La aparición de este tipo de mantas podría hacernos presumir que efectivamente existe algún tipo de reacomodo en estas células", explicó, "no sabemos si puede ser por revancha o puede ser por pelea en cuanto al territorio que tienen".

La seguridad en el Barrio Bravo fue reforzada con 200 agentes.

La carpeta de investigación pasó a la Fiscalía de Homicidios. Una de las víctimas fue identificado como Alfonso Delgado Pérez, quien tenía antecedentes penales.

"Estamos como autoridad y hemos tomado la seguridad pública y en concreto el tema de narcomenudeo como una lucha, una batalla que vamos a ganar", dijo ayer el Jefe de Gobierno, José Ramón Amieva.

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