Más de 20 toneladas de cocaína fueron incautadas en el último año y medio por la Marina en aguas y puertos del Pacífico mexicano, según datos oficiales.

La droga ha sido ubicada en contenedores de 17 buques cargueros de líneas marítimas internacionales, en casi una decena de lanchas rápidas con motores fuera de borda o flotando en el mar frente a las costas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Colima. Los cargamentos van desde los 70 kilos hasta las 2 toneladas.

En 14 ocasiones, el estupefaciente fue descubierto por marinos en coordinación con agentes del Servicio de Administración Tributaria en contenedores de cargueros atracados en el puerto de Manzanillo.

Dos cargamentos más fueron asegurados en Lázaro Cárdenas y un pesquero, el Santa Isabel, fue descubierto con 825 kilos en el puerto de Pichilingue, en La Paz. Dos de estos cargueros, el Luna Maersk, con bandera de Dinamarca, y el APL Holland, de Singapur, transportaron cocaína en al menos dos viajes diferentes en el último año y medio. Los buques con droga salieron de puertos de Colombia, Ecuador, Chile y Panamá.

En este mismo periodo, del 1 de enero de 2016 a inicios de agosto de este año, la Marina reportó en 11 ocasiones hallazgos de cargamentos de hasta mil 200 kilos flotando en el mar. La mayoría fueron hallados balizados, con equipo de localización para después ser recogidos en lanchas rápidas.

Siete de los once decomisos tuvieron lugar frente a las costas de Chiapas, a entre 100 y 200 millas náuticas al suroeste de Puerto Chiapas, en los lindes con Guatemala. Otros decomisos fueron en lanchas rápidas, con motores fuera de borda, en donde hubo al menos 34 detenidos, entre ellos personas de nacionalidad ecuatoriana y colombiana.

Estas embarcaciones fueron localizadas a kilómetros de Puerto Escondido, Playa Corralero y Punta Maldonado, en Oaxaca; Puerto Chiapas, en Chiapas; frente a la Laguna de Cuyutlán, en Colima, en Acapulco y en Los Cabos, Baja California Sur.

En el Golfo fueron localizados cargamentos de la droga en dos buques, uno en Veracruz y otro en Progreso, Yucatán.

En el último año y medio, la Marina detectó en el puerto de Manzanillo 14 cargamentos de cocaína en contenedores transportados por buques cargueros. En estos decomisos se aseguraron más de 2 mil 800 kilogramos de esta droga en barcos provenientes principalmente de Buenaventura, Colombia, y de Guayaquil, Ecuador.

Los barcos cargueros dejaron su mercancía en el puerto y siguieron su trayectoria hacia otros destinos en el mundo.

Manzanillo es el puerto más importante de México. Operan 23 líneas navieras. Recibe barcos desde 145 destinos en el mundo y tiene influencia sobre 17 estados del país, entre ellos Tamaulipas. Está a unos mil 300 kilómetros -entre 12 y 14 horas en automóvil- de Reynosa, uno de los puntos importantes de cruce de mercancías a Estados Unidos.

Cuenta con 14 empresas operadoras para el manejo de todo tipo de carga y tiene la capacidad para movilizar miles de contenedores por hora.

La cocaína decomisada en los últimos meses fue hallada oculta en cargas de refrigeradores, rodillos para triturar caña de azúcar o incluso mezclada con salsa de chile, sal mineralizada para ganado o disuelta en maderas de triplay.

De acuerdo con fuentes federales de seguridad, cárteles de la droga están librando una cruenta batalla por tener el control de este puerto y de la carga ilegal que llega que incluye, además de la coca, precursores químicos provenientes de China.

Desde hace dos años, las ejecuciones al estilo del crimen organizado se han disparado en Manzanillo.

En el primer semestre de 2015, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PJGE) inició 23 averiguaciones previas por homicidio doloso, pero esa cifra se multiplicó por cinco al año siguiente, cuando se abrieron 104 averiguaciones por este delito.

Y de enero a julio de este año se abrieron 131 investigaciones por asesinatos, de acuerdo con cifras oficiales. Esta violencia ha colocado a Colima como el Estado con la tasa de homicidio doloso más alta del País, incluso por arriba de Guerrero, Sinaloa y Chihuahua.

"Los encontramos (los cuerpos) en pedazos en su mayoría, mucha saña, y lo menos son los disparos en la nuca, luego de ser torturados", dijo un mando militar desplegado en Tecomán.

Para expertos en seguridad las autoridades federales y estatales no han dimensionado el problema de violencia en esa entidad.

En 2016 Colima recibió fondos federales por 135 millones, sumados a 33.7 millones estatales para temas relacionados con la seguridad pública, entre ellos, la profesionalización de sus policías y el freno a delitos de alto impacto tales como el homicidio doloso.

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